jueves, 28 de junio de 2012

Segunda parte.

La princesa esperaba y esperaba a que volviese la cazarrecompensas y le diera pronto su llave, pero cuando regresó finalmente, lo hizo con las manos vacías.

Con los ojos llorosos le habló: "lo siento, princesa, me temo que no puedo sola."

-¿Qué ha pasado? - preguntó.

- He subido montañas, he descendido cuevas, me he perdido en mil laberintos, he mirado en cada gota del mar y tras cada grano de arena. He buscado en los ojos de la gente, he buscado en el amanecer y no la he encontrado, necesito tu ayuda.

- ¿No eras tú la mejor cazarrecompensas del reino? ¿Cómo voy yo a ayudarte, si recurrí a ti porque no podía?

- Tú puedes guiarme. Sólo me queda por buscar en la Luna. ¿Me acompañas?

miércoles, 27 de junio de 2012

Primera parte.

Había una vez una princesa con un don muy especial: ser una de esas personas que son personas y no borregos.
Llamaba la atención de todo el mundo por esa especie de fascinante autosuficiencia que aparentaba. Como si nada pudiera hacerle daño, como si nunca pudiese perder el control de la situación.
En realidad una vez estuvo enamorada, pero esa gran desilusión le hizo dejarse el corazón encadenado, escondido en su cajón.
De vez en cuando lo echaba de menos, pero normalmente seguia pensando que no sentir nada era mejor que sentir dolor.
Hasta que quiso curarlo, sacarlo del cajón. El problema es que no sabía donde dejo la llave.
Puso anuncios por todas partes, y una cazarrecompensas se ofreció. "Volveré pronto con tu llave." Y sin decir más, se marchó.

miércoles, 20 de junio de 2012

Ella.

Ella siempre se recogía las penas en una coleta,
mira que le dijimos mil veces que con el pelo suelto estaba mejor.

Ante cualquier cosa estaba dispuesta,
Nos cuidaba tanto como le permitía el corazón.

Una vez llegué llorando a las cinco de la mañana,
No me dijo nada, tampoco preguntó,
Sabía que no podía articular palabra,
Y para cuando me hube secado las lágrimas
Ya tenía en la mesa un cigarro de maría.

Tenía unos ojos que parecían de un gato,
Al mirarte quisieras o no, sonreías,
Unos labios que quién no querría besarlos,
Un beso que yo jamás olvidaría.
Siempre le ganaba a las cartas,
Le llamaba pija y me reía,
Ella intentaba contenerse, pero al final también caía.

Era de esas personas que siempre están,
Como alguien que nunca se iría,
Extraño cada noche el beso que me daba en la mejilla.

Me habló del amor como un libro que se borra al leerlo,
Para mí se borró de golpe aquel día.
Pero tenía razón en que todo cuanto he vivido
Se me ha quedado grabado en la retina.

No sé si llegué a decirle "te quiero",
Supongo que ya lo sabría.

Nunca entendí los poetas que comparaban el pelo con el oro
Hasta que a mi lado su melena resplandecía.

No quise aceptarlo, ni quiero todavía, qué putada que ya nunca vaya a ser mía.

La guadaña partió su alma, y a la mía la dejó malherida.
Con la de hijos de puta que hay sueltos,
Qué clase de Dios se la llevaría?

viernes, 15 de junio de 2012

Las novedades.

Ya sonrío mucho más que antes, lo prometo.
Ya río de corazón.
Ya como. Incluso a veces duermo.
Ya salgo de casa sin obligación.

He perdido veinte kilos desde que no te veo,
Ya soy miembro de la asociación,
Sergio y yo tenemos un perro,
Es adorable, pero llora un montón.

Dejé la universidad después de febrero,
Supongo que ya sabrás la razón,
Sigo fumando, aunque menos,
Y tenemos una planta en floración.

Nunca olvides que te quiero,
Que te tengo presente en cada ocasión,
Que sé que me cuidas desde el cielo
Y si alguna vez te extraño y me ves triste,
Mi niña, te pido perdón.

Hoy poy hoy.

No quiero que me traigan el desayuno a la cama,
no quiero un "buenos días, mi vida",
prefiero si eso un polvo y a ver qué pasa,
que luego todo es mentira,
tú a tu casa y yo a mi casa,
que las palabras al final siempre se olvidan.

No quiero que vayamos de la mano,
no quiero esperar ansiosa una llamada,
no quiero un "quédate a mi lado",
ahora quiero un "te llamaré mañana"

Estoy harta de princesas que no valen nada,
estoy harta de ser poeta sin amada,
harta de que la poesía se vaya,
harta de intentar encontrarla.

A lo mejor yo estaba equivocada.
A lo mejor no existe la pureza que imaginaba,
a lo mejor ya debería haber tirado la toalla,
a lo mejor nunca conoceré a nadie que hable desde el alma.

Qué hartura de artimañas,
de puñales, de guadañas,
de zorras, de alimañas,
de insectos, de pirañas.

Qué cansancio de echar de menos.
Qué doloroso este te quiero,
qué desesperación por dentro,
qué vacío tan grande en el pecho.

Que estoy tocada y hundida,
que por mí ya terminó la partida,
que yo no lo intento más en la vida,
que no puedo hacerme más heridas.

Yo cojo y me guardo el corazón,
mejor lo escondo por cualquier rincón,
ya ni creo que algo se pueda llamar amor
y si me equivoco, esta vez no daré el paso yo.

Y si  bajase la Luna y se quedara a mi lado,
si alguien encuentra mi corazón enterrado,
espero que se compadezca de su triste estado
y al menos no lo deje peor de como lo han dejado.

lunes, 4 de junio de 2012

Soja

Hace un par de meses empecé a consumir soja por los muchos nutrientes esenciales (es decir, nutrientes que nuestros cuerpos no pueden fabricar) que contiene, y hablando con Fernanda en ARSECA me dijo que tuviera cuidado con las marcas que compraba, porque cierta empresa se ha dedicado a crear soja transgénica y la venden como natural.

Ante todo quiero puntualizar que algo transgénico no es implícitamente malo, de hecho la insulina que se inyecta mi padre para la diabetes proviene de una vaca modificada genéticamente para fabricarla. Este no es el problema, el problema es que no se puede jugar a ser Dios, que cada paso que se da en la ciencia hay que darlo despacito, probando el producto en suficientes individuos como para poder afirmar sin lugar a dudas que efectivamente no es perjudicial para el ser humano y además es mejor que la soja sin tratar.

No se puede ser tan temerario, cambiar algo tan complejo como el código genético de un organismo y ofrecérselo a la gente sin tener ni idea de las repercusiones que a la larga puede conllevar esta modificación.

Así que si alguna persona quiere consumir soja, es una gran decisión, ¡pero atento a la etiqueta! Consume aquella que no ha sido modificada genéticamente hasta que la otra haya sido testada como corresponde.

lunes, 16 de abril de 2012

#ThisIsSpain

Muchas veces he escuchado que la palabra de un borracho no tiene valor alguno. Puede que sea verdad, pero ni la de un borracho, ni la de cualquier drogadicto.

Hay una línea increíblemente fina entre lo que es positivo para ti mismo y lo que puede ser la razón por la cual un día jodiste tu vida.

Yo creo que hay algunos momentos de extrema vulnerabilidad en los cuales estar bajo el efecto de cualquier droga se vuelve potencialmente peligroso, y no sólo momentos, sino edades. Y es que al final resulta que la esencia de las personas no es lo que yo un día imaginé como ese diminuto tarrito en el interior de nuestra alma donde se encierra eso que nos hace únicos. Resulta que sólo somos como somos por la forma en que se conectan nuestras neuronas.

Resulta que nuestra personalidad viene definida por esas "rutas" que siguen nuestros pensamientos y emociones al viajar de neurona y neurona, y como ya todo el mundo sabe, no hay camino, se hace camino -en este caso- al pensar.

Y por eso es tan peligroso que uno se descuide consumiendo algo que, aunque no destruya, modifique tus conexiones neuronales y con ello tu esencia. Tienes que tener muy claro quién eres antes de correr el riesgo de cambiarlo, aunque evidentemente estas conexiones cambian todo el tiempo (puede que madurar no sea más que conseguir un cerebro con rutas más eficaces desarrolladas por nosotros mismos por la vivencia de cada una de las experiencias de nuestra vida).

Y toda esta reflexión venía a que si alguna persona finalmente ve afectada su personalidad por el efecto de las drogas, muy fácilmente actuará de forma casi irracional en algunas situaciones, probablemente decepcione a mucha gente de su alrededor sin darse cuenta si quiera, y aunque sea difícil de comprender que está sufriendo un proceso mental muy complejo y complicado de controlar, se ha equivocado como podemos equivocarnos todos.

Pero esto no quiere decir ni mucho menos que haya que crear una campaña antidroga inmediata ni mucho menos. Al contrario pienso que toda la prohibición a la que está sometido el cannabis lo hace más deseado para las mentes por naturaleza rebeldes de los adolescentes, que son precisamente el grupo bajo mi punto de vista más vulnerable a la hora de poder sufrir perjuicios debido a una incapacidad de control sobre sí mismos.

La clave está entonces en la regularización, un control bajo el cual no esté penado para personas responsables (entiéndase por personas responsables -que sería el ideal- personas que ya hayan desarrollado en gran medida su cerebro, 18-21 años) el consumo de cannabis, la oportunidad de conseguirlo de forma legal, ya que aunque anteriormente se hayan expuesto los posibles problemas innegables que tiene un consumo no controlado en las personas, tiene muchos efectos positivos de igual forma innegables.

Y es que, a fin de cuentas, todo es química, y es incomprensible que esté prohibido consumir un compuesto que está siendo beneficioso para una determinada acción pero sea perfectamente normal consumir una pastilla que te haga dormir. ¿Qué más da que un compuesto se llame ácido clauvánico o tetrahidrocannabinol? Está bien, tómenlo como una pastilla que ha crecido de una planta. ¿Acaso no es perjudicial cualquier compuesto en exceso? Otro ejemplo sería el del colesterol, si bien es cierto que un exceso es fatal para el organismo también es cierto que es una sustancia imprescindible para este. Con esto no quiero decir que el THC sea imprescindible ni que todo el mundo deba consumir, no quiero que se me malinterprete, simplemente digo que no existe una sustancia "buena" o "mala" en sí misma, lo "bueno" y lo "malo" viene a raíz del uso que la persona haga de la sustancia en cuestión, y esta idea podría extenderse no sólo al consumo de alguna sustancia sino a toda una moral, a todas las acciones (el consumo de "comida rápida", el uso de las tecnologías en móviles, etc).

Por todo lo expuesto dejo clara mi idea de lo absurdo de prohibir a toda la población el consumo responsable de cannabis, aunque en este país por prohibir que no quede.